2010-11-24
Mejoras necesarias
Anoche Iñaki Gabilondo entrevistó a J. Antonio Martín Pallín, un juez experimentado; con muchos años de oficio a la espalda; con muchos casos juzgados y, por lo tanto, seguro que bien cualificado para opinar. Se mostró una persona crítica con algunos aspectos de la justicia, aunque su actitud general inspiraba un gran cariño por su profesión. Sin embargo, la fidelidad a ésta no le impidió hacer algunas declaraciones poco frecuentes y que, sin duda, emanaban veracidad a chorros. Criticó, por ejemplo, lo absurdo del sistema de oposiciones de este país. Aspirantes a juez que memorizan, enclaustrados entre 5 y 7 años, tomos y tomos de leyes que podrán comenzar a aplicar a pesar de haber estado privados en su formación de lo principal, el contacto con la realidad y la vida. Sistemas equivalentes a un gran ordenador al que le das los datos del presunto delito y, con un buen software, te proporciona la sentencia adecuada. Falta humanización y, decía, ésta sólo se consigue después de unos años de práctica real.
Desde la vertiente educativa que nos toca, podemos establecer grandes paralelismos. Los profesores tienen hoy en día, aún, una formación insuficiente y, muchas veces, alejada de las necesidades reales que se presentan en el día a día. Salen preparados en estadística I y II, en geografía, en biología, en química orgánica y en bailes y canciones tradicionales (en mi época "la chata merengüela" -sin comentarios-). Así, con este bagaje, llegan a los centros donde se encontrarán un alumno con dislexia, un padre que amenaza al profesor en vez de al alumno, un modelo trilingüe, una alumna de altas capacidades, un grupo que le hace mobbing, pizarras digitales, el premio Karmele Alzueta a la innovación, proyectos europeos Sócrates, intercambios con escuelas viajeras, etc, etc. En fin, un mundo real del que no había oído ni hablar.
¿Merece la pena afrontarlo con valentía o seguiremos unos cuantos lustros más igual? Es que el "falso corporativismo" que rodea a éste y otros muchos temas educativos no ayuda a nuestra profesión; la frena. Y mucho.
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