Hemos congregado a 50 educadores durante todo un sábado para poder recibir de esta experta su experiencia práctica y sus pautas que, sin ninguna duda, supondrán un avance cualitativo en la forma de observar a los niños y a la hora de programar cualquier trabajo que, desde ahora, podrá tener más presentes el simultáneo objetivo de potenciar la atención, la memoria, la propiocepción, el razonamiento, etc.
Más allá de valorar la capacitación lograda por los asistentes, es de justicia reconocer su dedicación. Después de una semana de trabajo, a todos nos pide el cuerpo un merecido descanso. ¿Cómo cabe entonces valorar a los educadores que por mejorar en su profesión deciden hacer esta entrega de su propio tiempo?
Estamos en tiempos de crisis pero siempre hay motivos para confiar en que mucha gente "anónima" es la que facilitará encontrar una salida; desde el silencio, pasito a pasito; sin ansias de protagonismo ni de medallas. Pero, de alguna forma, eso hay que premiarlo. ¡A quien corresponda! Muchos educadores se merecen un reconocimiento que no tienen.