En la raíz de todo ello está la necesidad que hemos detectado de tener a unos educadores lo mejor fomados posible. Muchas otras personas nos han corroborado que la formación inicial actual no es suficiente. Es más, incluso echamos en falta algún tipo de selección (como ocurre en Finlandia), para que no todos los que piensan matricularse en Magisterio puedan hacerlo, a menos que demuestren las capacidades necesarias. A modo de anécdota, aquella madre que aseguraba en su comercio que dado que su hija pequeña no quería seguir estudiando después del instituto, ella le había convencido, "Nada de dejar de estudiar ahora, por lo menos sácate un magisterio". Esto ha existido y sigue existiendo.
Avanzando un paso más, llegamos a la necesaria formación de los profesionales en ejercicio. En FNCE nos hemos propuesto no hacer perder el tiempo a nadie. Nuestra formación la dan personas muy cualificadas, ya que, una parte de nuestro tiempo se dedica precisamente a buscarlas. Por otra parte, lo hacemos en jornadas intensivas; Una forma que creemos justa de repartir la inversión de tiempo personal y laboral. Por último, son cursos eminentemente prácticos de forma que todas las aportaciones se puedan poner en práctica inmediatamente en el aula.
Estas son las señas de identidad que diferencian nuestra formación: Calidad y experiencia en los ponentes, temas que sabemos necesarios y un enfoque útil y práctico para su aplicación real en la actividad educativa.